Realmente estamos separados uno del otro

El ego no es más que una creencia en la realidad de la separación. El ego nos confunde o nos hace creer que somos mejor que el otro.

Es todo aquello que hemos aprendido. Desde nuestro nacimiento asimilamos muchas cosas, a través de lo que nos enseñan nuestros padres, en la escuela, con el contacto desde niño, todo eso que aprendemos se almacena en nuestra mente, es la información que tenemos ahí. Se crea una especie de identidad que creemos Ser pero que al mismo tiempo nos separa de los demás y de nuestro verdadero Ser. El ego crea una especie de ilusión donde hay una separación de la fuente primaria, de dónde venimos para estar aquí.

Terminamos aprendiendo que estamos separados de los demás y que lo que nosotros hagamos no afecta al otro o tendemos a decir que el otro nos está afectando como forma de evadir nuestras responsabilidades. El ego, cree que Yo es mejor que otro, cree que está separado del otro y crea esta ilusión de separación.

En estas fiestas especiales de fin de año tenemos la oportunidad de encontrarnos y compartir ratos agradables con familiares y amigos y este es el momento ideal para darnos cuentas que muchas de nuestras experiencias vividas nos unen a todos.

Eso que juzgamos o tercamente no queremos reconocer en nosotros, se proyecta en la pareja, en las relaciones, en las amistades, en los vecinos y en todo lo que nos rodea. Eso que está allí y forma parte de mí sale y se proyecta en el otro y por eso empieza esa lucha con los demás, empezamos a decir que eso no nos pertenece, empieza los ataques y las defensas (de allí es que se derivan las guerras y muchos otros conflictos), porque empiezo a alejarme de mi Ser.

El ego también es positivo porque nos defiende de ciertas situaciones, pero cuando esto bloquea nuevas experiencias de vida nos aleja de nuevas oportunidades para evolucionar y conectarnos con nuestro Ser.

Lo primero para superar las trampas del ego, es el vivir el ahora. Lo segundo que puede ayudar a superar el ego es centrarse en la respiración. Siempre que respiramos nos conectamos con el tiempo presente.

A menudo vamos a tener problemas y tenemos que buscar la manera de solventarlos. Cuando nos sentimos agobiados por esos problemas, sale la voz del ego que nos dice que este no nos pertenece, que tengo que hacerlo ya, que tengo que resolverlo en este momento, que me va a ocurrir tal cosa. Al conectarnos con la respiración vamos a encontrar la solución adecuada.

Deja de sentirte ofendido y tomar las cosas siempre a nivel personal. Allí, estamos proyectando algo que está dentro de nosotros y que todavía no quieres mirar y no quieres ver y requieres a los demás que te están ayudando, porque estamos interconectados con el todo y eso lo proyectas. La otra persona es un espejo de lo que nos molesta en ese momento. Antes de molestarnos y generar un conflicto, empieza a ocuparte contigo y a evaluar donde esta eso que te está molestando, está en el presente de tu familia, en una situación pasada que viviste que no quieres superar o estas conectado con el futuro de algo que crees que te va a ocurrir pero que realmente no ha ocurrido y estamos creando esa realidad ahora en el tiempo presente.

Deja de un lado la idea de que siempre tienes la razón. Tenemos que ser flexible y siempre aprender del otro.

Olvida que eres superior a los demás. Todos tenemos tareas diferentes, aprendemos cosas distintas, tenemos diferentes disciplinas, pero nadie es superior a otro. Todos estamos conectados y todos aprendemos el uno del otro y requerimos de la ayuda de todos. @gpaladinob también publicado para la revista SpanishInfluential