El elemento Agua

El elemento Agua, que forma parte del ciclo constructivo de los cinco elementos en el Feng Shui, es la energía que profundiza, que fluye y luego busca salida, tal como lo hace el agua. Es la energía que se respira por la noche, y durante el invierno. Fortalece las estructuras internas, por ejemplo los huesos y el sistema nervioso en el ser humano.  Su dirección cardinal es el Norte.

Recordemos que el elemento Agua esta relacionado con la profesión y la misión de vida. Es la que activa y promueve el buen fluir energético en las áreas de la carrera y el éxito profesional.

Los colores del elemento Agua son tonos que absorben gran cantidad de luz, apagan y oscurecen ambientes. Estos son el negro, los azules oscuros y el morado. Utilizalos cuando necesites despertar la intuición y el conocimiento interno, cuando quieras que las cosas fluyan, que los temas de trabajo se muevan, cuando quieras viajar.

Las personas del elemento Agua son sensibles, introvertidas, emocionales, profundas, depresivas, pasivas. Se benefician con el color verde y los tonos terrosos.

El color azul: ocupa grandes extensiones de nuestro planeta: el cielo y el mar, frente a los cuales solemos adoptar una actitud contemplativa, seria. En exceso conduce a la soledad, la introversión, y la frialdad.

El color negro: es la ausencia total del color. Utilizado con acierto evoca un aire de misterio, receptividad, profundidad y sofisticación.

El color púrpura: era símbolo de la eternidad, de ahí que también se le relacionara con la teología y la magia. Combina varios elementos, lo espiritual, el poder y la humildad. Es el color de la transformación de transformación al más alto nivel espiritual y mental, capaces de combatir los miedos y aportar paz.