Un camino de enseñanzas

Corrientes filosóficas que nos llevan a la espiritualidad.

El budismo es una doctrina filosófica y religiosa. Se originó en la India, desde donde se extendió en gran parte del este de Asia. Existen dos ramas principales del budismo: Theravada (Escuela de los Ancianos) y Mahāyāna (El Gran Camino). El budismo es la cuarta religión más importante del mundo con más del 7 % de la población mundial.

Se considera un camino de enseñanzas prácticas y métodos que llevan a la liberación del individuo de sus peores opresores: el odio, la codicia y la ignorancia, ayudándolo a aprovechar su vida al máximo. El budismo ve a la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de éste principio inherente de las cosas. Esto significa que uno puede cambiar para mejorar. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el budismo se ha desarrollado muchos métodos para trabajar con la mente.

Por su parte, el taoísmo es una filosofía surgida a partir del Tao Te Ching, una obra que habría sido escrita por Lao Tse en el siglo VI antes de Cristo. Su pilar es el Tao, un concepto que suele entenderse como el camino o el método y que refiere a la esencia del universo.

Para los taoístas, el Tao es el orden de la naturaleza que rige la existencia. El adepto al taoísmo tiene como fin principal llegar a un encuentro con el Tao, a través de comprender la sintonía que establece  con la realidad, a la cual llama Naturaleza. La realidad o Naturaleza es concebida por el Taoísmo como transformadora y transformante, o sea básicamente en movimiento. Este moviento logra su plenitud al mantener la armonía, que es básicamente un equilibrio de los distintos matices que produce todo aquello que esta en movimiento.

Otra corriente filosófica es el Feng Shui se basa en la existencia de un aliento vital o Chi cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio en armonía con la naturaleza, las orientaciones (puntos cardinales) y los cambios temporales. Algunas escuelas de feng shui ponen el énfasis en el estudio de las formas: las montañas, los ríos, la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la ubicación del baño, cocina, habitación y el resto de los espacios de la casa.

Estos tres estilo de vida tienen como similitud en que surgen como corrientes filosóficas provenientes de la cultura asiática. Las tres corrientes trabajan en torno a mantenernos en armonía con nuestro entorno, especialmente con la naturaleza y su equilibrio. También fueron creadas para que el ser humano viva internamente estable, en consonancia con mente, cuerpo y alma, encontrando la felicidad y eternidad.