Mantén el entusiasmo en tus proyectos

Desde que comenzó el año nos propusimos una gran cantidad de proyectos y, sin embargo, ya hemos abandonado alguno de ellos. ¿Qué nos pasó

Cuando decidimos emprender una idea, iniciamos una planificación de desarrollo, pero a veces el plan se desvía y perdemos el interés de continuar. Solemos atar los proyectos a expectativas irreales. Hay que ser flexibles y aceptar los cambios durante la ejecución de nuestros propósitos. Debemos disfrutar del proyecto día a día, con agrado y tranquilidad.

Si te sientes atascado, para un momento. Medita y revisa tu objetivo. Detecta qué está ocurriendo y realiza las modificaciones necesarias para cumplir tu meta. Este tipo de transformaciones pueden incluir una nueva herramienta, cambiar de espacio de trabajo o buscar aliados que te permitan ampliar tu plan. Esta pausa puede beneficiarte y centrar tus esfuerzos en puntos específicos para generar nuevas estrategias.

¿Qué emociones están presentes cuando trabajas en tu meta? Es importante definir esto. Si tus emociones son de gratitud, te acompañarán con éxito. Pero si sientes miedo o angustias, te llevarán al fracaso.

Cuando aparecen emociones negativas, enfréntalas y supéralas. Busca su origen y pasa a la siguiente página. Hay que ser perseverante, vencer el desánimo, la distracción y el aburrimiento. La constancia es esencial.

Si no amamos los proyectos que deseamos desarrollar, tendremos muchas dificultades. ¿Lo haces para complacer a otros o temes perder algo? Conéctate contigo mismo para alcanzar tus metas. Siente pasión por tus ideales. Saca tus fuerzas internas y asume la responsabilidad de sacar adelante tus compromisos y superar los inconvenientes que se atraviesen en el camino.

En ocasiones, los obstáculos son oportunidades para generar nuevos planes. En la comodidad nada progresa.

Mientras más personas se beneficien indirectamente de tu proyecto este será más próspero para todos. @gpaladinob Publicado también en la revista SpanishInfluential